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“Método Guau”, educar a los perros desde el respeto, nunca mediante “castigo”

Formar a intérpretes peludos para cine y televisión es una de las tareas de "Método Guau", una pionera escuela que como su nombre indica está dedicada a estos animales y en la que los canes entienden, a base de entrenamiento desde el respeto, su comportamiento natural hasta conseguir enfocarlo al puro ámbito doméstico y, en casos, al del espectáculo.Ángel Molla, entrenador de perros desde hace diez años, apuesta, en su escuela "Método Guau" de Teo (A Coruña), un centro por el que en efecto pasan desde canes actores hasta animales de seguridad privada, por un sistema de enseñanza positivo que consiste, resume, en "educar a los perros desde el respeto, nunca desde el castigo".

EFE

Teo (A Coruña) —

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Formar a intérpretes peludos para cine y televisión es una de las tareas de “Método Guau”, una pionera escuela que como su nombre indica está dedicada a estos animales y en la que los canes entienden, a base de entrenamiento desde el respeto, su comportamiento natural hasta conseguir enfocarlo al puro ámbito doméstico y, en casos, al del espectáculo.

Ángel Molla, entrenador de perros desde hace diez años, apuesta, en su escuela “Método Guau” de Teo (A Coruña), un centro por el que en efecto pasan desde canes actores hasta animales de seguridad privada, por un sistema de enseñanza positivo que consiste, resume, en “educar a los perros desde el respeto, nunca desde el castigo”.

Todos los perros deben comenzar a ser educados a los dos meses, afirma Ángel Molla en una conversación con Efe, pero la gente piensa que hay que hacerlo a partir de los seis, por eso los animales desarrollan miedos que a la larga se convierten en problemas de comportamiento.

Así, su proyecto “Método Guau” nació con la intención de trabajar principalmente con los dueños de los perros para enseñarles cómo funciona su animal, ya que el principal problema es el desconocimiento en la comunicación y el propietario necesita “pautas para saber manejarlo”.

En este sentido, Molla alerta de que los programas de televisión sobre adiestramiento de perros no ayudan en esta tarea, ya que “utilizan métodos agresivos de entrenamiento”, basados en “la teoría del dominante y el sumiso”, mientras que en su escuela practican el método científico que plantea un trabajo en positivo.

Es por esto que cuando los clientes llegan al centro creen que hay que castigar al can para eliminar una conducta y esto supone “el principal foco de conflictos” entre el entrenador y los usuarios que no confían en este sistema de trabajo.

Otro de los problemas que muchas veces se presenta es la prisa que tiene la gente “por conseguir resultados”, pero corregir la actitud de un perro que ya es adulto y muestra problemas de comportamiento siempre es un proceso lento y paulatino, pues normalmente la mayoría de los que requieren sus servicios lo hacen porque “se les ha ido de las manos”.

En este sentido, Molla alerta de que “los problemas de conducta son una de las principales fuentes de abandono” de perros, pues al no saber educarlos las personas pierden la paciencia.

Es por ello que recomienda llevar al animal a la escuela cuando todavía es un cachorro, pues así el proceso es mucho más rápido y nunca más tendrán que volver, ya que “no es lo mismo tratar un problema que tratar un folio en blanco”.

Respecto a las distintas razas, el entrenador manifiesta que todos los perros se deben educar “exactamente igual”, aunque hay que adaptarse a las necesidades del can como individuo, pues todos tienen características diferentes como las personas pero esto no tiene que ver con su raza ni su tamaño.

No obstante, este colegio canino no solo ayuda a la educación de los perros, sino que también los convierte en actores, aunque no todos valen para ello, pues un can de cine o televisión necesita poseer “unas características determinadas”: que le guste trabajar, entrenar, que no tenga miedos, que sea tranquilo y que, en definitiva, sea proactivo.

La última actriz que pasó por esta escuela, hace ya algunos años, es una golden que se llamaba Sacra y salía en el conocido anuncio de Gadis “Vivamos como Galegos”.

“Una de las primeras cosas que se hace con un perro de cine principalmente es habituarlo a ese tipo de escenarios: a las cámaras, al mogollón de gente, a los gritos”, detalla el propietario de la escuela, y relata que “lo primero es positivizar ese tipo de entornos”.

En lo relativo a este asunto, Molla lamenta que los directores a veces soliciten perros “con un aspecto físico más amenazante”, porque así se generaliza el catalogar a los animales por sus rasgos físicos.

Otra de sus especialidades es el entrenamiento de perros de seguridad privada, para lo que Molla asegura que no es necesario inculcar en el animal una actitud agresiva, aunque en otras escuelas lo hagan de ese modo.

Según su método, esto se trabaja desde el juego, pues debe hacerse con un perro al que le guste morder y le resulte algo divertido, de modo que el animal aprende con un mordedor las distintas fases: el acecho, la persecución, la mordida y el forcejeo.

También es un lugar para auténticos deportistas de Agility, una modalidad de entrenamiento para la que se necesitan propietarios muy constantes y perros a los que les guste mucho el juego.

Actualmente el equipo de Método Guau está formado por tres personas que atienden en sesiones individuales a unos “35 perros”, entrenan grupos de Agility en los que ahora mismo hay 14 canes y tienen también un grupo reducido de tres perros que presentan problemas de comportamiento.

Con el objetivo de conseguir un cambio en la mentalidad colectiva y tratar al perro como un individuo, Molla pide no utilizar el verbo “adiestrar”, ya que “es un término bastante anticuado que denota cierta falta de empatía” con el animal y aboga, dice, por hablar de “educar”, acepción “que utilizamos también con nuestros hijos”.

Ana González

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