El soberanismo catalán jamás agradecerá lo suficiente los servicios prestados en Madrid por ciertos políticos, ciertos periodistas, ciertos medios de comunicación, cuyo discurso de odio ha creado más independentistas que cualquier recogida de firmas, que cualquier campaña o manifestación. Son esos bomberos de la gasolina, esos nacionalistas de una Españaza donde no caben los demás, que con sus palabras alimentan esa misma ruptura del Estado que dicen querer combatir. Si algún día Catalunya consigue la independencia, se habrán ganado a pulso un hueco en el callejero de Barcelona por su enorme ayuda a la nueva nación: carrer de Rosa Díez; passeig de Federico Jiménez Losantos; avinguda d'Intereconomía, de Pedro J. Ramírez o de Alejo Vidal-Quadras. Si ellos son la patria, yo soy extranjero. De esta España excluyente yo también me querría independizar.
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El soberanismo catalán jamás agradecerá lo suficiente los servicios prestados en Madrid por ciertos políticos, ciertos periodistas, ciertos medios de comunicación, cuyo discurso de odio ha creado más independentistas que cualquier recogida de firmas, que cualquier campaña o manifestación. Son esos bomberos de la gasolina, esos nacionalistas de una Españaza donde no caben los demás, que con sus palabras alimentan esa misma ruptura del Estado que dicen querer combatir. Si algún día Catalunya consigue la independencia, se habrán ganado a pulso un hueco en el callejero de Barcelona por su enorme ayuda a la nueva nación: carrer de Rosa Díez; passeig de Federico Jiménez Losantos; avinguda d'Intereconomía, de Pedro J. Ramírez o de Alejo Vidal-Quadras. Si ellos son la patria, yo soy extranjero. De esta España excluyente yo también me querría independizar.
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