Europa pone límites al arsénico que contiene el arroz

La Comisión Europea aprobó el pasado 25 de junio una modificación regulatoria que limita la cantidad de arsénico permitido en el arroz y el resto de productos derivados de este cereal. Esta limitación, que entrará en vigor el 1 de enero de 2016, se fija tras varios años de estudios y reclamaciones por parte de la comunidad científica, que ha dado la bienvenida a la nueva normativa, pero que la considera insuficiente.

El químico británico Andrew Meharg, considerado uno de los mayores expertos mundiales en la contaminación de arroz por arsénico, ha asegurado a eldiario.es que los limites adoptados “son demasiado altos, especialmente para aquellos grupos de población más sensibles y que consumen mucho arroz”. Un opinión similar, aunque matizada, tiene el investigador Ángel Carbonell, catedrático de la Universidad Miguel Hernández. “Es una normativa que llevamos esperando 10 años, y aunque creemos que es insuficiente, estamos muy contentos de que se haya dado este primer paso”.

La contaminación por arsénico es de origen natural

Aunque en ciertas regiones el aumento de la cantidad de arsénico ha sido debida al uso de ciertos plaguicidas, la mayor parte de este compuesto es de origen natural, ya que es un elemento que se encuentra en la corteza terrestre y se puede encontrar en diversos tipos de alimentos. Pero no todos los compuestos resultan igual de perjudiciales y solo aquellos que contienen arsénico inorgánico pueden suponer un problema serio para la salud a largo plazo. El arroz, tanto por su forma de cultivo mediante inundación, como por sus características propias, absorbe mucho más arsénico que otro tipo de granos.  

Los primeros estudios que se realizaron sobre arsénico en arroz datan de 1998, pero no fue hasta 2009 que un estudio de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria relacionó el consumo de arsénico a partir de ciertas cantidades con un mayor riesgo de padecer cáncer de pulmón, de piel o de vejiga. Desde entonces diversos estudios han analizado los niveles de arsénico inorgánico en arroz y han detectado cantidades que pueden resultar perjudiciales para ciertos grupos de población.

No existe riesgo para la mayor parte de la población

Según los estudios realizados, la mayor parte de la población Europea no se encuentra expuesta a un riesgo con los actuales niveles de arsénico detectados en el arroz. Sin embargo, existen subgrupos que sí están en riesgo, como la población infantil o los celíacos. “El primer alimento que consumen los niños es arroz y la relación del peso del niño con respecto a la cantidad de arsénico que hemos detectado puede suponer un problema”, advierte el investigador español Antoni Signes, que trabaja junto al doctor Meharg en el Instituto para la Seguridad Alimentaria Mundial de la Universidad de Queen (Belfast, Irlanda del Norte).

Signes es el principal autor de un estudio publicado en 2014 en el que se detectaron altos niveles de arsénico inorgánico en diversos tipos de productos derivados del arroz, tanto en EEUU como en Europa. Si se comparan los resultados obtenidos en ese estudio con los límites propuestos por el nuevo reglamento de la UE, “más de la mitad de los actuales productos infantiles derivados del arroz dejarán de ser legales”, asegura el investigador español. 

En España la situación es similar a la del resto de Europa. A finales del pasado año un grupo de investigadores, entre los que se encontraba Carbonell, llevó a cabo un estudio en el que se detectaron niveles “preocupantes” de arsénico en productos para celíacos. Según Carbonell “tanto la población infantil, como los celíacos son los segmentos de población que deberían tener un tratamiento diferenciado”.

Técnicas para reducir el arsénico durante la cocción

Durante los últimos años, varios grupos de investigadores han estado trabajando en formas de reducir los niveles de arsénico inorgánico del arroz. Un estudio publicado en la revista PLoS One ofrece una solución sencilla y asequible para eliminar gran parte de este compuesto. La propuesta se basa en cocinar el arroz mediante un proceso de percolación, uno de los fundamentos básicos de las cafeteras. Mediante este método los investigadores aseguran que es posible eliminar hasta el 85% del arsénico inorgánico. Según el doctor Meharg, uno de los autores del estudio, “pretendemos que esta nueva técnica se utilice tanto para la fabricación de productos precocinados, como para cocinar el arroz de forma casera”. Los científicos también recomiendan lavar el arroz y cocinarlo con exceso de agua, siempre que vaya a ser consumido por niños menores de 3 años.

Sin embargo, estas técnicas de cocción solo ofrecen una solución para limpiar un arroz ya contaminado. Diversas investigaciones están buscando nuevas formas de reducir los niveles de arsénico en el origen, modificando las formas de cultivo o creando variedades transgénicas que absorban menos cantidad de arsénico. Sin embargo, “actualmente no existe ninguna solución eficaz a largo plazo”, asegura Signes.