Diego Gaspar: “La Historia tiene que apoyarse en la memoria, pero no solo en la individual sino también en la colectiva”

Hasta medio millón de refugiados españoles cruzaron los Pirineos durante la “Retirada” (enero-febrero de 1939). Una dura travesía en busca de paz, aunque muchos solo encontraron hambre, enfermedad y más guerra. De esos miles de refugiados, 181 formaron parte de los 350 miembros de la Segunda División Blindada de Leclerc, más conocida como La Nueve. Sí, aquellas huestes que un 24 de agosto de 1944, hace ya más de 80 años, liberaron París del yugo nazi. Una exposición en Madrid les rendirá homenaje, entre otros compatriotas. El comisario de esta muestra, Diego Gaspar, es también profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza y especialista en el exilio español en Francia tras la Guerra Civil.
¿Qué nos puede avanzar sobre la exposición en Madrid?
Es una exposición que se inaugurará al inicio de la primavera en los jardines del Palacio Real. La mitad está dedicada al concurso de los españoles en la Segunda Guerra Mundial, tanto en el ejército francés como en la Resistencia, y su participación en la liberación de Francia. Se subraya un poco más detenida la historia de La Nueve en su última dimensión -que es lo que más conocemos-, haciendo hincapié en las últimas investigaciones que se han llevado a cabo en torno a ella.
La Nueve, que trata en su ‘Banda de cosacos’ (2022), y que estaba conformada por 14 nacionalidades.
Uno de los objetivos del libro era intentar ahondar en la identificación sistemática de todos los hombres que habían formado parte de La Nueve. Y conforme se iba haciendo ese trabajo, poco a poco, fuimos viendo que en realidad no había solamente españoles. Aunque es verdad que son mayoritarios al principio. La Nueve se nutre en buena parte de gente que ha salido de España, forzados por la Guerra Civil. Españoles que salen de la guerra, pero también varios miles de brigadistas. Al final, a muchos de ellos los llevan a las filas de la Legión o del Cuerpo Franco de África, y después a La Nueve.
Sobre La Nueve solamente se destaca esa liberación de París, pero su recorrido fue mayor.
Al igual que cualquier otra unidad del ejército en ese momento, acusa a una movilidad muy amplia. Sobre todo, porque hay que pensar que Francia está ocupada. La única forma de llegar a la Francia metropolitana es una campaña militar, que comienza precisamente en el desembarco de Normandía. Los hombres de La Nueve se forman en Argelia, se entrenan en Marruecos y siguen su entrenamiento en Inglaterra. Después, desembarcan en territorio francés y ahí empieza un avance que va desde Écouché, pasando por París hacia el Este; Lorena, Alsacia y Alemania. Es verdad que la casualidad hace que terminen la guerra en el Nido del Águila. Berchtesgaden es un poco el punto final. Sin embargo, evidentemente potenciar la imagen de españoles liberando París tiene mucha fuerza. No hay nada como eso. ¿Qué historia puedes contar mejor que liberar París?
Crea y dirige el proyecto losdelanueve.es.
Este proyecto surge de esa idea de intentar hacer participativa la historia de La Nueve. A mí, eso es algo que me hace especial ilusión. Cuando estaba terminando el libro, enseguida hubo gente que a través de mi dirección de correo en la universidad se puso en contacto conmigo diciendo “yo tengo más información sobre mi tío o sobre mi abuelo, si te interesa”. Al final, te vas dando cuenta de que existe mucha gente que conserva datos. Losdelanueve.es es una fórmula, donde recoger todo lo que se había hecho para el libro y ponerlo en común para la gente. Toda la documentación que había podido recopilar y hacerlo de forma inteligible, en un formato atractivo. Que a la gente le fuese muy fácil poder acceder a toda esa información que tuviéramos de esa persona.
Se cumple un año de la derogación de la Ley de Memoria de Aragón. ¿Cómo le afecta a un historiador?
A mí, que mis temas de investigación están relacionados con los pasados traumáticos de los que bebe directamente esa Memoria Democrática, por supuesto que me afecta. Y en mi persona, por ejemplo, en el proyecto de losdelanueve.es, el soporte de la web ha desaparecido. La página sobrevive en la clandestinidad porque la tenemos en otro servidor. Si hubiese dependido de los servidores del gobierno, no sé cuál hubiese sido la situación... Además, uno no puede plantear a un ente como el Gobierno de Aragón una investigación de largo recorrido sobre todas aquellas mujeres españolas que participaron en la Resistencia contra los nazis en Francia, en su doble condición de mujeres y exiliadas. Porque en este momento no hay una ley que ampare ese tipo de investigaciones.
¿Es cierto que “la Historia la escriben los vencedores”?
No, creo que no. La Historia no se puede tapar, porque al final siempre sale. Y la Historia tiene algo que los historiadores tenemos muy en cuenta, sobre todo desde después de la Segunda Guerra Mundial: se tiene que apoyar en la memoria. No solo en la memoria individual, sino también en la memoria colectiva. Soy optimista porque, a pesar de haber estudiado diferentes pasados traumáticos y regímenes dictatoriales (de hecho, el español que perduró durante 40 años de dictadura y 20 más de Transición o primeros años de democracia, que fueron muy complejos en términos de recuperación de la memoria), creo que en España podemos estar absolutamente orgullosos de cuál ha sido el desarrollo de una historiografía que se ha ocupado y se ocupa de forma muy precisa, desde los ochenta en adelante, de poner los puntos sobre las íes y de denunciar cuáles han sido los abusos y las políticas represivas de un régimen que fue absolutamente atroz y asesino. Y a nadie en España le pasa nada por decir eso o señalar que hubo una represión estructurada. Porque no estamos hablando de que unos fueron más malos o peor. Nuestro trabajo no consiste en calificar; sino en analizar ese pasado para intentar hacerlo inteligible para la sociedad. Y, sobre todo, de dotarnos de las herramientas necesarias para poder llevar a cabo con garantías esa tarea.
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