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Flotats lleva al María Guerrero “La disputa” entre Voltaire y Rousseau

Flotats lleva al María Guerrero "La disputa" entre Voltaire y Rousseau

EFE

Madrid —

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La defensa de la cultura y el academicismo de Voltaire frente al espíritu incendiario de Rousseau resumen el enfrentamiento entre los dos filósofos que Josep María Flotats llevará a escena a partir del viernes en el Teatro María Guerrero de Madrid en “La disputa”, un canto a la libertad de expresión.

“Si Voltaire y Rousseau hubieran tenido Twitter, la Fiscalía habría actuado contra ellos”, ha asegurado hoy en rueda de prensa el actor Pere Ponce, que se pone en la piel del autor de “El contrato social” en esta obra del francés Jean-François Prévand.

Ambos fueron cabezas visibles del movimiento ilustrado frente al Antiguo Régimen, pero si Voltaire estaba más cerca de la nobleza, la razón y el progresismo moderado, Rousseau era plebeyo, apasionado y más próximo a lo que hoy se consideraría izquierda radical.

“Rousseau era un revolucionario que hoy estaría en la plaza del 15-M, y pensaba que la cultura era una trampa que esclavizaba a la sociedad”, ha señalado Ponce. Ahí se topa con “el académico” Voltaire, que representa “el establishment”.

“Voltaire no quiere hacer tabla rasa, defiende el patrimonio cultural”, ha explicado Flotats, que además de dirigir el montaje, interpreta al autor de “Cándido”.

A su juicio, esa defensa de la cultura es una de sus mayores aportaciones al debate social que hoy sigue vigente, junto a la defensa de la igualdad y la separación entre Iglesia y Estado.

“El siglo XXI necesita a Voltaire”, ha dicho Flotats después de criticar que “en España, en el año 2018, aún parece escandaloso que algunos defiendan la república”.

Preguntado por la situación política en Cataluña y qué lección se puede extraer de ambos filósofos al respecto, Flotats no ha querido responder, mientras que Ponce ha hecho hincapié en “la falta de altura de miras” de la política actual.

“España no se rompe, España se rompe cuando hay gente que duerme en cartones, pero los puentes de amistad y cultura entre Barcelona y Madrid están tendidos y, en cuanto a la política, hay que respetar las decisiones de los ciudadanos”, ha opinado.

“La disputa” podrá verse en el María Guerrero, sede del Centro Dramático Nacional, entre el 12 de enero y el 4 de marzo.

Será la primera vez que la obra, con traducción de Mauro Armiño, se represente en España y lo hará con una nueva versión del texto, que se estrenó en París en 1991 y permaneció tres años en cartel.

Flotats ha subrayado que “no es una obra filosófica”, sino un diálogo “accesible a cualquiera” en el que los dos pesos pesados del Siglo de las Luces confrontan sus ideas sobre la religión, la igualdad, la educación y el teatro.

Un formato que el dramaturgo y director de escena catalán ya practicó hace años en “La cena”, un texto de Jean Claude Brisville que ponía cara a cara a Talleyrand y Fouché, aunque en aquel caso se trataba de “un intercambio de cromos entre políticos que quieren mantenerse en el poder”, ha recordado.

La disputa entre Rousseau y Voltaire quedó reflejada en cientos de cartas que ambos se intercambiaron, la primera a raíz de la publicación de “El contrato social”, que llevó a Voltaire a escribir, con su afilada pluma, que al leerlo le entraban ganas de andar a cuatro patas.

No obstante, ha recordado Flotats, el enfrentamiento fue en gran parte alimentado por el entorno de ambos. “Rousseau siempre admiró a Voltaire y le consideró un maestro; mientras que la admiración de Voltaire por Rousseau era menor”, ha dicho.

En cualquier caso, ambos arriesgaron sus vidas al cuestionar el absolutismo y poner las bases ideológicas de la Revolución Francesa. Rousseau acabó huyendo a Inglaterra, mientras que Voltaire se instaló en Ferney, en la frontera con Suiza, donde se sentía más a salvo.

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