Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
Trump anuncia aranceles del 25% a “todos” los coches no fabricados en EEUU
La Seguridad Social reclama 500 millones de euros del ingreso mínimo vital
La pregunta que se hacen en China y en EEUU pero no en la UE. Opina Alberto Garzón

De la violencia oculta de Picasso a la falsa maldad de Cleopatra: la guía sobre la invisibilización de la mujer en la historia

Cleopatra - Asombrario

Maialen Ferreira

Bilbao —

0

A lo largo de la historia los personajes femeninos se han encasillado bajo los estereotipos de género de la buena y la mala mujer. Sus actuaciones no se valoran por sí mismas, sino en relación con los deseos y necesidades de los hombres de su alrededor. Así, a la reina Cleopatra se le ha atribuido el estereotipo de la mala mujer, dado que fue una gobernante con poder que desafió los designios de Roma. En este sentido, su tipo de acciones no se diferencian en gran medida de las que realizaba un hombre de su misma posición social en la época, pero la valoración que recibe es diferente. Por su parte, también desde la Antigüedad se mostraba en el papel contrario, el de la buena mujer, a Lucrecia, que se quitó la vida después de haber sido violada para mantener el honor de su linaje. Lucrecia antepone la honra y el buen nombre de sus familiares varones a su propia existencia, convirtiéndose así en la víctima perfecta que recibe toda la violencia del patriarcado de una manera sumisa.

“El relato hegemónico sobre el pasado se ha construido teniendo un protagonista implícito de los acontecimientos: el Hombre. Este Hombre, que se nos ha presentado falsamente como un universal, en el fondo es un varón concreto con unas características bien definidas: es blanco, europeo, de clase mediaalta, heterosexual, creativo, poderoso y con una capacidad de acción que le convierte en el único motor histórico posible para el devenir de los acontecimientos. El Hombre crea la historia, mientras que el resto de las personas que no cumplen estas características son meras observadoras o tienen un papel secundario. Para sostener este protagonismo creado de manera artificiosa ha sido necesario tergiversar los hechos históricos, silenciar a los colectivos y personas que no encajaban con este perfil incluyendo también a otros hombres que no seguían este estereotipo y, sobre todo, ficcionar la narración de la historia”, recoge la guía “Memoria histórica con perspectiva de género”, un trabajo que busca incluir a las mujeres en el relato histórico y poner en valor sus vivencias y experiencias para proteger el legado que han dejado y evitar su desaparición.

Otro de los ejemplos de mujer estereotipada a lo largo de la historia, según la guía realizada por las historiadoras Isabel Mellén y Virginia López de Maturana, es el de Frida Kahlo. “Bajo el tercer estereotipo histórico femenino, el de la feminista, encontramos a algunas mujeres fuertes o de gran personalidad del pasado que no se distinguieron en su día ni por su lucha a favor de la igualdad ni tampoco por tener un comportamiento de resistencia ante el patriarcado. Un caso claro del mal empleo del término para hacer referencia a una figura histórica es el de Frida Kahlo, una excelente pintora cuya obra no tiene este carácter reivindicativo y cuya vida personal tampoco refleja los valores del feminismo. De hecho, lamentablemente, sufrió violencia de género a manos de su pareja, el también pintor Diego de Rivera. Sin embargo, es el ejemplo perfecto para mostrar que las mujeres tienen personalidad propia y que no son reducibles a un mero estereotipo”, sostiene la guía.

Las autoras explican que en el caso de obras realizadas por personas anónimas, de entrada, siempre se da por sentado que su autoría es un hombre, o que si se quieren destacar las virtudes positivas de un hombre, se evita mencionar o se niegan los aspectos de su biografía que implican maltrato hacia las mujeres y otros colectivos minorizados. “La obra de Picasso no se puede entender sin la abusiva relación de maltrato que mantuvo con las mujeres de su entorno. Se ha demostrado que éstas influyeron muy activamente en su obra y que, además, son el tema principal de muchos de sus cuadros. Sin embargo, existe una fuerte resistencia a incluir este aspecto de su biografía, fundamental para comprender el significado de su trabajo, para no contradecir el estereotipo del genio que se pretende que encarne. Por ello, en el relato hegemónico normalmente no se muestra esta faceta de su vida y, en su lugar, se ofrecen interpretaciones alejadas de la realidad para comprender su obra”, detalla el documento.

“Para sostener la idea de que sólo los hombres han participado en el curso de los acontecimientos es necesario tergiversar la información histórica y ocultar la presencia de las mujeres. Uno de los recursos básicos de ocultación es la utilización de estereotipos de género actuales que se aplican hacia el pasado, haciéndonos creer que la situación de las mujeres no ha variado a lo largo de la historia y que siempre han cumplido roles que tienen que ver con los cuidados”, detalla la guía, que indica que, para dejar atrás los sesgos machistas y patriarcales y elaborar un discurso riguroso y científicamente correcto sobre la historia de las mujeres “hay que recurrir a las fuentes originales en la medida de lo posible, revisándolas de nuevo para evitar las ocultaciones posteriores de la historiografía”.

“También hay que analizar las imágenes que nos han llegado sobre el pasado de una manera contextual, preguntándonos por sus condiciones de creación o por las mujeres que aparecen en ellas sin recurrir a estereotipos de género o miradas actuales. Debemos dar importancia a todos los restos materiales que se encuentren sobre el pasado, sin menospreciar los asociados tradicionalmente a las acciones femeninas y sin imponerles nuestros prejuicios en base al género. A la hora de transmitir nuestro relato histórico es importante no contribuir a la ocultación femenina mediante un uso excluyente del lenguaje o a través de imágenes que no obedecen a la realidad social del pasado”, explica el documento.

Según la guía, que aporta claves para reconstruir un relato histórico sin sesgos de género, desde un punto de vista crítico y constructivo, “un relato histórico incluyente, riguroso, científico, sin mitos ni estereotipos es un relato que respeta la genealogía femenina, que ofrece referentes reales para las mujeres del futuro y que explica las opresiones y desigualdades del presente”.

La guía, presentada este viernes en Bilbao pretende contribuir “a construir una memoria de todas y todos a través de un relato histórico incluyente, riguroso, científico y alejado de estereotipos de género”, según ha detallado la directora de Emakunde, Miren Elgarresta durante la presentación. En la guía se analizan cuáles son los factores que han favorecido la construcción de un relato histórico androcéntrico y sesgado desde el punto de vista de género, en el que se invisibiliza a las mujeres y se ofrece una visión estereotipada de sus contribuciones. En este sentido, Miren Elgarresta ha incidido en la necesidad de recuperar “los nombres y las historias de muchas mujeres que han quedado olvidadas porque merecen el reconocimiento público y porque las nuevas generaciones necesitan referentes de mujeres en todos los ámbitos de la vida”.

Etiquetas
He visto un error
stats