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Historiadores extremeños pedirán a la Junta una ley regional de Memoria Histórica

Colegio en la II República / FETE-UGT Extremadura

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La huelga general del 1934, promovida por los mineros asturianos, llegó a poner en un serio aprieto al Gobierno de la II República y ocupa millares de páginas en los libros de textos sobre ese convulso periodo de nuestra historia.

Pocos meses antes de esa huelga minera, hubo una huelga general de los campesinos, por similares motivos a los mineros, que tuvo una incidencia muy fuerte en toda la provincia de Badajoz. Sin embargo, hechos como Ese que incidieron de forma importante en el devenir de la República, en la posterior Guerra Civil, y en definitiva en la historia extremeña, siguen faltos de mucho estudio, de muchas publicaciones y mucho análisis.

Esa es una de las conclusiones que se han puesto sobre la mesa en el congreso “Extremadura durante la II República” que se ha desarrolladO en Cáceres durante el pasado fin de semana, según explica José Hinojosa, que acaba de ser reelegido presidente del Grupo de Estudios sobre la Historia Contemporánea de Extremadura, grupo organizador de este Congreso.

En la ponencia inaugural Ricardo Robledo, catedrático de Historia Económica de la Universidad de Salamanca e investigador de la Universidad Pompeu Fabra, habló sobre uno de los asuntos que más pasión provocó en Extremadura durante esos años: la reforma agraria.

En ese marco, explicó que suelen distinguirse dos momentos muy distintos de aplicación de la reforma, el calificado de reforma ilustrada que contó con las tierras expropiadas a la Grandeza de España y que permitió asentar a unos pocos miles de campesinos, y el de la reforma desde abajo impulsada con el cambio político del Frente Popular en febrero de 1936 cuando la superficie distribuida a los campesinos hasta el mes de julio fue cinco veces más que la entregada en los tres años anteriores. Con esas cifras quizás sea más fácil tener nuevas claves para entender el golpe militar franquista del 36.

Un grupo singular

Este grupo que se interesa en investigar la historia reciente de Extremadura es un tanto singular. Está formado en su mayor parte por profesores de historia de secundaria, hay algunos (pocos) profesores universitarios, hay archiveros y ciudadanos que no se dedican profesionalmente a esta actividad, a todos les une su pasión por la historia contemporánea desde que se decidieron agruparse hace pocos años.

Así, en las recientes jornadas de Cáceres se han presentado 24 ponencias sobre ese periodo en asuntos tan variados como un conato de insurrección anarquista en Jarandilla de la Vera, los conflictos sociales y políticos en Navalmoral de la Mata o un perfil del último alcalde republicano de Arroyo de san Serván.

Se financian mayoritariamente de su propio bolsillo, con una cuota anual de 30 euros, y ya tienen en su andadura congresos, publicaciones, libros…

Además de elegir una nueva directiva en el reciente congreso de Cáceres han trazado nuevas líneas de trabajo para celebrar el año próximo un congreso sobre la historia oral extremeña y al año siguiente avanzarán hasta una época más reciente para profundizar en la Extremadura de la Transición.

Mientras organizan congresos y siguen buceando en la historia extremeña también reivindican medidas que les ayuden en su tarea. Por ejemplo: una ley regional de Memoria Histórica o la apertura de archivos algunas tardes para que puedan trabajar en un horario compatible con su actividad laboral.

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