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The Guardian en español

Elon Musk, el visionario que puede acabar estrellándose contra un muro

Elon Musk posa con un Tesla en Nueva York el día de la salida a bolsa en 2010.

Dominic Rushe

Nueva York —

La última vez que Elon Musk tuvo que hablar a los analistas que siguen a Tesla, su empresa de coches eléctricos, fue –para usar una palabra suave– grosero. “Las preguntas aburridas y ridículas no molan. Estas preguntas son muy sosas. Están acabando conmigo”, dijo a los analistas.

Previsiblemente, el exabrupto provocó un aumento de las ventas de sus acciones de Tesla, una situación que la empresa no se puede permitir. El miércoles tendrá otra oportunidad: otra vez Musk debe explicar a los inversores qué está sucediendo en Tesla.

Gene Munster, socio de la empresa de capital de riesgo Loup Ventures, hace mucho tiempo que es fan de Tesla y de Musk, pero incluso él admite que otra presentación furiosa de Musk sería “un desastre”.

“Los inversores ya han hecho saber su opinión. Si ignoran eso, sería una señal de que Musk ha perdido el rumbo”, dice.

Desde la última que vez que hablaron, Musk ha dado muchas señales de que efectivamente eso ha sucedido, arrastrando a la empresa y a su reputación a una serie de escándalos, de los que muchos se preguntan si podrá salir ileso.

Musk llegó a su punto más bajo a principios del mes pasado cuando acusó sin pruebas al buzo británico Vern Unsworth de ser un “pedófilo”, después de que Unsworth tuviera la temeridad de criticar la oferta de Musk de enviar un minisubmarino para ayudar a rescatar a los niños atrapados en la cueva tailandesa. Unsworth dijo que la oferta era “una operación publicitaria sin posibilidades de funcionar”.

Musk también ha utilizado Twitter, donde tiene 22 millones de seguidores, para atacar a los periodistas. Incluso ha embestido contra los vendedores a corto, que están especulando con el colapso de los precios de las acciones de Tesla, por lo que considera que es un plan concertado de debilitar a la empresa.

Tesla se ha enfrentado a una serie de investigaciones por los accidentes de sus coches, algunos de ellos con consecuencias letales. Musk tuvo un enfrentamiento público con un exempleado que afirma haber informado sobre las peligrosas condiciones laborales. Musk lo llamó “saboteador”.

La empresa, y Musk, también han tenido que salir a defender su decisión de pedir la devolución de dinero que habían pagado a proveedores estadounidenses. Según sus críticos, esta medida demostraría lo necesitada que está Tesla de dinero en efectivo. Ninguna de estas noticias ha ayudado a la empresa a hacer nuevos amigos.

Lluvia de críticas desde los medios

El New York Post escribió que “Elon Musk es un fraude total”, y que Tesla es una empresa “conocida principalmente por no cumplir las fechas y previsiones de producción y quedarse corta en las expectativas”.

Fortune se preguntó esta semana: “¿Será que Elon Musk es demasiado volátil para estar al mando de Tesla y SpaceX?”.

Según Street, el “consejero delegado estrella” de Tesla está “comenzando a perder a sus groupies”. Inc dijo que Musk es “un directivo terrible”.

Jim Chanos, un inversor que ha hecho una fortuna apostando al derrumbe de las empresas, cree que Tesla “va recto hacia un muro de ladrillos”.

Pero no debería ser así. Aquí tenemos a un multimillonario artífice de su éxito que quiere que todo el mundo conduzca coches eléctricos, financiar la siguiente carrera espacial y colonizar Marte. Robert Downey Jr lo usó como inspiración para interpretar a Tony Stark, el alter ego de Iron Man. Musk está saliendo con la cantante Grimes y a una de sus empresas la llamó Boring (“Aburrido”). Tiene muchos aspectos atractivos. ¿Entonces por qué Musk es tan estúpido?

Exótico y polémico

La respuesta puede ser el estrés. Desde la salida a Bolsa de Tesla hace ocho años, la empresa sólo ha tenido beneficios en dos trimestres. Tesla está derrochando el dinero como un ganador de la lotería en un casino de Las Vegas. El año pasado, la empresa perdió unos 1.700 millones de euros y a fin de marzo, Tesla tenía unos 2.300 millones de euros en efectivo. El año pasado, Bloomberg informó de que la empresa estaba gastando unos 430.000 euros por hora.

Si bien admite que la empresa está en problemas, Munster sigue siendo optimista y cree que hay “pocas probabilidades” de que Musk se comporte mal en la reunión de esta semana.

“Musk es el consejero delegado más exótico y polémico que hay”, dijo. “Esto es lo que les sucede a todas las grandes empresas”.

Munster ve a Musk como un consejero delegado con características similares a Steve Jobs de Apple, alguien capaz de transformar a una industria. Y cuando se tiene un líder con tal potencial transformador “es normal que haya estos vaivenes pendulares. Pero obviamente él lo ha exagerado”.

Jeremy Acevedo, director de análisis industrial en Edmunds, dice que Tesla está al final de la pista y debe comenzar a dar beneficios. Sin embargo, señala que esas preocupaciones deberían ignorarse teniendo en cuenta la escala del proyecto de Tesla y lo que ha logrado hasta ahora.  

“Tesla está luchando por generar la transición desde la fabricación de coches a medida a la fabricación en masa”, afirma. “Y ha logrado mucho”.

La empresa dio a sus coches energía y visión nuevas. Tesla hizo coches “sexys”, asegura. Su último vehículo -el Modelo 3, de consumo masivo- busca fabricar un coche que pueda competir con Ford y GM. Musk ha admitido que han tenido problemas significativos. “Pero sus competidores llevan un siglo haciendo esto”, remarca Acevedo. “Previsiblemente, Tesla tendrá algunos traspiés”.

El éxito del Modelo 3 es vital para Tesla. El vehículo cuesta unos 30.000 euros, cerca del precio del coche eléctrico de GM, el Chevrolet Bolt, y menos de la mitad del precio del Modelo X de Tesla.

En mayo de 2016, Musk calculó que la empresa fabricaría entre 100.000 y 200.000 unidades del Modelo 3 durante la segunda mitad de 2017. Sin embargo, Tesla fabricó sólo 1.810 unidades de Modelo 3 en ese tiempo.

La producción está aumentando. En julio, la empresa anunció que por fin estaba cumpliendo sus metas, finalizando la unidad 5.031 del Modelo 3 durante la última semana de junio y la unidad 28.578 durante el segundo trimestre, más de lo que había fabricado en los tres trimestres anteriores juntos.

Pero un par de preguntas clave para el próximo miércoles serán cuánto le ha costado a Tesla llegar a este punto y si el ritmo es sostenible.

“Yo creo que cambiará la percepción. Pienso que dentro de dos años, la gente verá que Elon Musk ha cambiado la forma en que la gente se traslada”, afirma Munster. Eso, siempre y cuando Musk no acabe estrellándose contra un muro.

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