Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
Sobre este blog

El Prismático es el blog de opinión de elDiario.es/aragon. 

Las opiniones que aquí se expresan son las de quienes firman los artículos y no responden necesariamente a las de la redacción del diario.

Cultura (4) - Política y cultura

Gentes de Apoyo y Opinión

0

  1. 1. Poder y control de la cultura. La difusión de la cultura está en gran manera canalizada por los medios de comunicación públicos y privados. Quienes controlan la economía de un país o de una comunidad propagan los valores y la manera de ver el mundo adaptada a su permanencia. Utilizan agencias de comunicación, empresas editoriales, televisiones, radios, prensa, cine, centros de moda y diversión, internet y redes sociales. Por ello preocupa la concentración de estos medios en muy pocas personas y empresas.

Esta concentración va pareja con la mercantilización de la cultura. Incluso la universidad y los programas de enseñanza pública, igual que los proyectos de investigación, están siendo controlados por agencias públicas y privadas cuyo único criterio parece ser la rentabilidad económica, despreciando la formación de personas en toda su complejidad humana y el desarrollo de su sentido crítico.

El servilismo de los políticos ante los poderes fácticos, ahora como antes, limita los medios para desarrollar alternativas desde la Administración. Mas, a pesar de este control, ciertas manifestaciones culturales logran escapar del pensamiento único y reduccionista. En España y en Europa movimientos culturales alternativos abren puertas y ventanas y van dejando de ser minoritarios. Nuevos medios de comunicación se crean al margen de los monopolios Y prestigiosos profesionales (economistas, juristas, filósofos, sociólogos…) no se someten, como tampoco lo hicieron notables ejemplos históricos, disidentes frente al poder.

Pero las posiciones disidentes no sólo surgen al margen, pues también dentro de los grandes centros de poder aparecen autores y se producen obras que, sin enfrentarse directamente al mecenas, van más allá de su deseo utilitarista o propagandista. Despojan las máscaras del momento y transforman la imagen pretendida de la realidad en otra más cercana de la gente, diferente, más humana o universal.

Por otro lado, las grandes aportaciones culturales sobrepasan la intención específica de quienes las encargan o patrocinan. Quedan como legado para toda la humanidad, pues todo el mundo podrá aprender algo gracias a ellas.

4.2. Relaciones de poder entre las culturas.

La endogamia y la repetición cultural lleva al agotamiento y al hastío. Las culturas no están aisladas. Se entremezclan y co-evolucionan. A veces mediante invasiones y migraciones, otras gracias a nuevas técnicas e instrumentos, otras mediante importación de modelos. Las gentes se adaptan a las nuevas realidades, las transforman, tanto en barrios y ámbitos locales como a escala nacional e internacional. Unas culturas absorben a otras, mientras algunas se resisten con tenacidad, dando lugar a muchas subculturas dentro de una sociedad. Pero aun las más refractarias al actual imperio incorporan rasgos y conquistas de aquello que rechazan.

La cultura de una comunidad puede empobrecerse, muchas veces en sociedades dominadas, encerradas en sí mismas o reprimidas. Igual que se empobrecen y desaparecen sus protagonistas. Pero también en sociedades abiertas existe la colonización cultural, promocionada por los centros de poder. Hollywood y su hermana Bollybood, las grandes empresas de videojuegos, los medios de comunicación y las agencias de publicidad trasmiten constantemente una ideología dominante, que aparece casi como única realidad.

El maniqueísmo clasificador de buenos y malos, el bien contra el mal que amenaza el sistema desde fuera, el individualismo, el dualismo del ganador y el perdedor, la búsqueda del éxito, el valor de la competición, la justificación de la violencia y la arbitrariedad del “bueno”, son los valores del neoliberalismo actual que invaden las mentalidades, estableciéndose como pensamiento único. Es la religión de nuestro tiempo.

Otros valores sociales y colectivos, como pueden ser la solidaridad, la responsabilidad de los actos propios, la igualdad y fraternidad, empatía, lealtad o el respeto a la dignidad humana, son tratados como obras menores o como cuentos para niños.

A la reiteración y el adoctrinamiento se oponen frontalmente la colaboración entre culturas, la apertura y el respeto a otras miradas que amplían nuestro horizonte, el desarrollo de la inteligencia colectiva y de las responsabilidades compartidas. Ellos nos alejan del etnocentrismo y enriquecen al ser humano. Una cultura de este tipo fomentará perder el miedo ante el poderoso, combatir el hambre y luchar contra la incultura.

  1. 3. La responsabilidad del político. El responsable político de cultura tiene un mandato de los ciudadanos, genera recursos y define prioridades según criterios de calidad y éticos.

Frente al clientelismo, las nuevas corporaciones municipales, más participativas, tienden a contar con las organizaciones, los profesionales y los actores culturales. Y a promocionar comisiones con tanto más poder decisorio cuanto más participativas sean. Su misión es ordenar necesidades y priorizar los recursos, según valores sociales.

Pero el político también debe garantizar una buena gestión propia, de sus colaboradores y de los funcionarios públicos. La exigencia de transparencia en esta gestión es una necesidad y un logro que se debe consolidar, a fin de evitar las prácticas clientelistas, el amiguismo y nepotismo en el nombramiento de cargos y contratos, como puede ser un exponente negativo la anterior dirección del IVAM en Valencia.

En esta gestión, deberán prevalecer los criterios de calidad y de pluralidad, junto con los valores sociales y éticos, tan necesarios. Pues la incultura suele ir ligada a la pobreza y restringe la posibilidad de salir de ella. Por contra, la cultura abre perspectivas y aporta recursos a la gente para liberarse de una situación injusta.

La libertad de expresión contra los poderes fácticos es tan esencial para el desarrollo de una sociedad abierta como para impulsar una cultura viva. Por ello la sociedad y los grupos sociales deben dotarse de leyes y normas que potencien esta libertad dentro de ellos. Confiamos en que la última legislatura del PP, caminando hacia sistemas autoritarios, pueda ser superada.

*Este es el cuarto de los cuatro artículos que publicaremos sobre Cultura, realizados por Gentes de Apoyo y Opinión (GAO)

Sobre este blog

El Prismático es el blog de opinión de elDiario.es/aragon. 

Las opiniones que aquí se expresan son las de quienes firman los artículos y no responden necesariamente a las de la redacción del diario.

Etiquetas
stats