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“El periodismo no trata la violencia machista como el asunto de gran relevancia que es”

En su libro ‘Cómo informar sobre violencia machista’, el periodista José María Calleja realiza una de las críticas más feroces al tratamiento informativo que durante décadas, y hasta hoy mismo, se ha dado al maltrato y asesinato de mujeres. Se trata de un fenómeno que no ha mejorado por la transformación digital de los medios de comunicación, sino más bien al contrario, convirtiendo muchas veces en “espectáculo” el drama de una mujer, como ha sucedido con el caso de Juana Rivas o como pasó con el asesinato de dos niños a manos de su padre, José Bretón, para vengarse de su mujer. Son algunos de los ejemplos que Calleja, también escritor y profesor, apunta en una charla con eldiarioclm.es al hilo de la campaña ‘Sin un Sí es No’ del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha contra la violación en cita .

Comenzamos hablando sobre la violencia machista y destaca que, con carácter general, la principal obligación de los medios de comunicación es tratar los problemas que afectan a la sociedad “de manera proporcionada a su gravedad”. Así, partiendo del hecho de que los asesinatos de mujeres y la violencia machista es “uno de los problemas más graves que tenemos en nuestro país”, todavía ese tratamiento proporcional no se ha conseguido. Opina que se ha avanzado mucho “en la mirada y el enfoque” pero “no tiene ese papel de asunto de gran relevancia”.

“Es difícil encontrar en los medios una sección con el nombre de ‘violencia machista’ o una perspectiva informativa que lo haga desde el punto de vista de la mujer. Y además es bastante habitual que se pretendan repartir las culpas, apelando a las excusas (ese ‘algo habrá hecho’) o poniendo al hombre también como víctima”, lamenta. Sobre todo porque considera que si hay más de 60 mujeres y diez niños asesinados al año como consecuencia de esa violencia, es un problema de suma gravedad “que no encuentra su hueco acertado en los medios”. O, aún peor, lo hace en forma de “espectáculo”.

El problema principal, añade Calleja, es no enfocar la noticia desde el punto de vista de la mujer que lo sufre, debido “a una ausencia total de empatía”. A ello se une que “la idea que algunos tratan de extender es la de obtener una especie de empate”, es decir, que “aquí hay violencia machista y también feminista”, mediante el empleo de términos que el periodista no quiere reproducir (como ‘feminazi’) pero que están “fatalmente consagrados por el uso”.

Sucede lo mismo en el caso de la violación en cita. El profesor subraya que es un elemento “lo suficientemente extendido como para centrarse en ello mediáticamente”. “El periodismo con una mirada crítica y beligerante contra el machismo tiene que buscar una especialización. Por ejemplo, ha sido estimulante ver que en las fiestas locales de todo el verano, todos los mensajes eran ‘no es no’ y similares, y que así lo han reproducido los medios; eso era impensable hace unos años en España, y es uno de los elementos positivos que se han podido ver”. Además, el hecho de que haya aumentado el número de violaciones de personas conocidas “sería otro elemento informativo que atender”.

“Cuando hablamos de la crisis económica, procuramos contrastarla y abordarla desde todos los puntos de vista; pues en la violencia machista deberíamos hacer lo mismo, tratarla desde todos los ámbitos, porque no es solo el asesinato. El que haya una especialización que aborde determinados aspectos que no son conocidos porque no han sido nombrados entra dentro de este esfuerzo de todos los periodistas que es necesario para combatir la violencia machista”, remarca.

¿Cómo llegar a los jóvenes?

Al hablar de la violación en cita, es necesario también llegar al público más joven y para ello es necesario hacerlo “en sus códigos y en sus medios”. Una reflexión de José María Calleja a este respecto es que el machismo “puede ser propio de un régimen dictatorial o sin libertad” y que “con cierta ingenuidad, muchos pensábamos que la gente educada en democracia no tendría esos planteamientos machistas, pero no ha sido así”. Por eso ve fundamental inculcar a la juventud contra la violencia, principalmente a través de las redes sociales y “posiblemente con un aporte de recursos gráficos que son a veces más eficaces que un relato de mil palabras”. Cualquier recurso que les deje claro ese mensaje “contra las violaciones, la agresiones sexuales y la violencia machista, como delitos que son”.

Es lógico que por eso también defienda que este mensaje también esté “pautado” dentro de la propia educación, si bien partiendo del hecho de que “no es solo la que se produce en los centros de enseñanza, sino también en la propia familia y en la televisión”. “Obliguemos a que se eduque en igualdad y a que no se den por buenas aquellas prácticas que están casi casi homologadas, esa especie de celopatía, de dominio, de control, que en muchos casos es la anticipación de cosas más graves como la violación en cita o el asesinato”.

José María Calleja se refiere por último al papel “determinante” de los hombres. Según apunta, las agresiones sexuales y la violencia machista “nos interpelan a todos como ciudadanos de una sociedad que se supone que vive en libertad”. Revela su experiencia propia como articulista: “Cuando escribo un texto de corte feminista, es increíble la gran cantidad de comentarios que recibo de gente que cree que he caído abducido por la ideología de género; eso te refleja lo arraigado que está ese machismo entre gente que se supone que es progresista”. “A los hombres se nos está interpelando, porque se están conculcando derechos y libertades de las mujeres y debemos luchar todos contra ello. Es una violencia que no te puede dejar ajeno”.  

En su libro ‘Cómo informar sobre violencia machista’, el periodista José María Calleja realiza una de las críticas más feroces al tratamiento informativo que durante décadas, y hasta hoy mismo, se ha dado al maltrato y asesinato de mujeres. Se trata de un fenómeno que no ha mejorado por la transformación digital de los medios de comunicación, sino más bien al contrario, convirtiendo muchas veces en “espectáculo” el drama de una mujer, como ha sucedido con el caso de Juana Rivas o como pasó con el asesinato de dos niños a manos de su padre, José Bretón, para vengarse de su mujer. Son algunos de los ejemplos que Calleja, también escritor y profesor, apunta en una charla con eldiarioclm.es al hilo de la campaña ‘Sin un Sí es No’ del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha contra la violación en cita .

Comenzamos hablando sobre la violencia machista y destaca que, con carácter general, la principal obligación de los medios de comunicación es tratar los problemas que afectan a la sociedad “de manera proporcionada a su gravedad”. Así, partiendo del hecho de que los asesinatos de mujeres y la violencia machista es “uno de los problemas más graves que tenemos en nuestro país”, todavía ese tratamiento proporcional no se ha conseguido. Opina que se ha avanzado mucho “en la mirada y el enfoque” pero “no tiene ese papel de asunto de gran relevancia”.