El instituto público de Bilbao especializado en artes escénicas se echa la calle ante el temor a su cierre

Este martes, los caballetes de la clase de arte del instituto Txurdinaga Behekoa en Bilbao han salido a la calle. Pinturas a lápiz, esculturas o artes plásticas han estado expuestas frente a las puertas del instituto a modo de protesta por sus temores al cierre del centro, uno de los pocos institutos públicos con un Bachillerato Musical Escénico y en el que el Bachillerato de Artes Plásticas cobra gran relevancia y cuenta con espacios como sala de fotografía, de arte, de danza o de música.
La protesta ha tenido lugar después de que desde el centro se informara de que “el próximo 30 de junio Txurdinaga Behekoa debe quedar vacío”. “El 12 de febrero, el delegado territorial de Educación convoca a la directora a una reunión para comunicar que el centro educativo como tal desaparece y que todo el alumnado debe marcharse para el próximo curso, sin haber planificado la reubicación de dicho alumnado. El edificio se utilizará para Formación Profesional y tienen que empezar las obras de acondicionamiento”, informan desde el centro, pese a que el Departamento de Educación desmiente el cierre con rotundidad.
Según sostienen desde Txurdinaga Behekoa, si se cierra, dadas las características de la oferta educativa, es “imposible que todos los alumnos vayan al mismo centro y al menos tendrían que ir a cuatro centros diferentes”. “Es más, para el Bachillertato de Artes Musical Escénico en castellano no existe oferta en ningún centro. Todas estas necesidades básicas no se han tenido en cuenta. Txurdinaga Behekoa es el único centro en el que conviven modelos lingüísticos diferentes y cuatro modalidades de Bachillerato: Ciencias y Tecnología, Humanidades y Ciencias Sociales, Artes Plásticas, y Musical Escénico. El perfil del alumnado es increíblemente variado, sincular y diverso. Desde siempre Txurdinaga Behekoa ha dado respuesta a la diversidad, creando una comunidad con un fuerte sentido de pertenencia al centro”, sostienen desde el equipo directivo del centro.
Naroa es una de las alumnas del primer curso de bachillerato Musical Escénico. Desde muy pequeña ha mostrado interés por el canto, baile y la interpretación de manera que hasta sus antiguos profesores le aconsejaron a sus padres que realizara un bachillerato centrado en ello. Por ella, su familia decidió mudarse desde Burgos hasta Bilbao, para que pudiera estudiar lo que realmente le gustaba. “Lleva metida en el mundo del arte desde que era un bebé. Me he pasado la vida diciéndole que tiene que hacer algo que le dé de comer hasta que en el colegio me dijeron que tenía que llevarle a este instituto. Cuando surgió la ocasión vinimos aquí a vivir. Está cumpliendo su sueño, está ilusionada, ha hecho amigas y cuenta con el respaldo de todos los profesores. En nuestro caso no hay en todo el País Vasco un Bachillerato de artes escénicos en castellano, entonces, no sé dónde acabaremos. Mi miedo es que acabe renunciando a estudiar. No quiero que acabe haciendo algo que no le gusta o dejando de estudiar porque el centro se cierra”, lamenta Ana, la madre de Naroa.

“Son niños que tienen muchísimo talento, hemos conseguido encontrar un instituto que les apoya, que les está encauzando para que el día de mañana puedan dedicarse a lo que les apasiona y ahora, de repente, nos dejan sin nada. En marzo son las prematriculaciones y no sabemos qué hacer ni dónde ir”, sostiene Ana.
Al igual que ellas, Zulema y José, padres de Alazne, alumna del primer curso de Bachillerato de Artes Plásticas, se encuentran sin saber qué hacer tras el anuncio del cierre de Txurdinaga Behekoa. “Nuestra hija tiene discalculia y dislexia, lo que le limita el poder estudiar otro Bachillerato, porque las matemáticas no se le dan bien y le cuesta tres veces más que a los demás aprender. El Bachillerato en Artes Plásticas le abre una puerta que no le abría el resto. Cuando llegamos le enamoraron las aulas y las clases de arte. A Alazne desde siempre le ha encantado dibujar, pintar y es su manera de desahogarse. Le abre una puerta para ir a la Universidad que muchas veces a las personas como ella no se le suele abrir. Los alumnos no están bien tras esta noticia. Las familias no tenemos ninguna información por parte del Gobierno vasco, solo sabemos lo que nos dicen desde el centro”, reconoce Zulema.

Abir y Arrate recogen los caballetes con sus dibujos. Una de ellas ha dibujado formas geométricas y la otra telas y vestidos. Son parte de sus trabajos de segundo de Bachillerato de Artes Plásticas. Las jóvenes confían en poder terminar sus estudios en Txurdinaga Behekoa y acudir a la universidad, pero este martes se manifiestan por sus compañeros. “Están pisando la cultura. Hay muy pocos centros en los que se pueden hacer Bachillerato Escénico Musical y menos en castellano”, reconocen las jóvenes. En el caso de Abir, hija de migrantes árabes, confiesa que estudiar en euskera el Bachillerato le supondría un problema. “Me parece difícil. Somos muchos los estudiantes que venimos de fuera y nos cuesta aprender”, sostiene.
A pesar de las protestas convocadas, la consejera de Educación, Begoña Pedrosa, ha negado el cierre de Txurdinaga Behekoa. “Este centro no se cierra. Lo que sí le puedo explicar a la sociedad es que obviamente es responsabilidad del Gobierno hacer un análisis y monitorización de las necesidades educativas de cada zona. La oferta varía en función de las necesidades. Es su caso, en Bilbao, hay zonas tensionadas y otras que no lo están”, ha detallado, en este sentido ha insistido en que hay “mucha demanda” de centros de Formación Profesional en algunas zonas de Euskadi y que “en ningún momento se ha puesto encima de la mesa el cierre de Txurdinaga Behekoa”, que según sostiene el barrio de Txurdinaga “va a seguir teniendo sus necesidades educativas”. “Hay que hacer una planificación y reorganización y definir lo que es mejor para esa zona”, ha concluido la consejera. Desde el Departamento de Educación confirman a este periódico que “el centro no se cierra”, pero no se ha ofrecido más información al respecto.
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