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¡Qué la inflación no nos impida ver el bosque!

Mercedes Coello Fernández-Trujillo / Mercedes Coello Fernández-Trujillo

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El comportamiento reciente de los precios, obviamente no es positivo, pero dista mucho de ser catastrófico como algunos se han apresurado a calificar; y obedece fundamentalmente, según aseguran los expertos, a las notables subidas de los precios internacionales de determinadas materias primas, como el petróleo y los cereales. Piénsese que hoy el precio del barril de Brent está por encima de los 90 dólares, cuando antes de la invasión de Irak su valor no superaba los 24 dólares por barril. Y piénsese también, como dato muy significativo, que en aquel momento la inflación era muy similar a la actual, el 3,6.

Sin embargo, a pesar de la importancia de la estabilidad de los precios para el buen funcionamiento de la economía, la inflación no puede ser el único dato a tomar en consideración a la hora de valorar la salud económica de nuestro país. Hay otros relevantes indicadores que no pueden ser ni olvidados ni menospreciados.

Porque, obviamente, no es baladí para el análisis económico que en los últimos tres años, la economía española haya crecido el triple que Italia, el doble que Alemania, un 50% más que Gran Bretaña y un 25 % más que Estados Unidos. Y que hoy España, continúa siendo líder del crecimiento económico en Europa, al superar ampliamente tanto la media de crecimiento de la zona euro como la de la Europa a 27, en el tercer trimestre del año.

Además, según los datos publicados esta misma semana por Eurostat, el PIB por habitante subió 2 puntos en 2006 respecto a 2005 y el diferencial de España con la zona euro se ha reducido 3 puntos, con lo que ya nos situamos a sólo 5 puntos de la media de la UE-15. Ello mientras que, en la mayoría de los países de nuestro entorno se vienen registrando descensos del PIB per cápita en los últimos años. Siendo la consecuencia de tal descenso que, el diferencial de España con las principales economías europeas se ha recortado. Concretamente, con respecto a Italia, a quien hemos adelantado ya en el ranking, recortando 8 puntos desde 2004; a Francia, con quien hemos reducido la brecha de 10 a 6 puntos en 2 años; a Alemania, con una reducción de 3 puntos y con el Reino Unido a quien nos hemos acercado 8 puntos desde 2004.

Así mismo, de los ocho países más ricos del mundo, el nuestro, es el único que tiene superávit y que está reduciendo considerablemente su deuda, que cae del 46,2 de 2004 al 34,3 previsto para 2008. De enero a noviembre de 2007 el Estado registró un superávit presupuestario de 25.835 millones de euros, equivalentes al 2,46 % del PIB, y con él se cumplen tres años consecutivos por primera vez en la Democracia. Junto a ello, también entre enero y noviembre la seguridad social ha arrojado un superávit de 18.596 m. ?. Dato que merece ser observado en combinación con el intenso incremento del Fondo de Reserva de la Seguridad Social que este Gobierno heredó con algo más de 14.000 millones de euros y que hoy supera holgadamente los 45.000 millones de euros.

Hay, junto a tales indicadores, otros dos que considero de extraordinario valor a la hora de analizar la salud de nuestra situación económica. La recaudación del IRPF ha aumentado el 15,5 % y el Impuesto de Sociedades, en un 19,7. Lo que prueba que el empleo sigue creciendo con fuerza, así como, el dinamismo y buen nivel de actividad de las empresas españolas. Del mismo modo, que las exportaciones hayan aumentado un 8 % anual, el mayor crecimiento desde el primer trimestre de 2001, desmiente que estemos perdiendo competitividad frente al exterior; y, por su parte, la inversión de los empresarios en bienes de equipo, reflejo directo de su confianza en la economía, muestra un gran dinamismo con un intenso aumento del 11,2 % anual.

Por otra parte, también la situación del empleo ofrece datos que sin duda pueden ser considerados como muy positivos. No en vano, la última Encuesta de Población Activa reflejaba la fortaleza y el dinamismo del mercado laboral, al haberse cerrado el tercer trimestre de 2007 con un nuevo record histórico, de 20,5 millones de personas ocupadas; y con la creación de 615.000 empleos en el último año -348.000 corresponden a mujeres-; una tasa de crecimiento anual del empleo del 3,09 % e, importantísimo, la tasa de temporalidad se ha reducido en 2,7 puntos, hasta el 31,94 % como consecuencia indudable de la reforma del mercado de trabajo, la mayor reducción desde 1987. Por su parte, la tasa de paro se sitúa en torno al 8 %, siendo la más baja desde 1978.

Este panorama, que no es idílico pero que indudablemente para si muchos otros países quisieran, fue calificado semanas atrás por la agencia internacional de medición de riesgo Stándar & Poor´s con su máxima calificación “AAA”, al considerar su perspectiva “estable” y al considerar que los datos macroeconómicos reflejan “la fuerte posición fiscal de España, que está apoyada por el control del gasto, el declive del pago de intereses y el buen estado de los ingresos”.

Pero no se puede olvidar que, esta eficaz política económica del gobierno que preside José Luis Rodríguez Zapatero se ha visto acompañada de la mayor inversión en modernización de infraestructuras de la historia; de un considerable esfuerzo en investigación e innovación, duplicando los fondos dedicados a tal fin; de una reducción de impuestos a las familias y a las empresas que supondrá un ahorro fiscal de 8300 millones de euros en la legislatura, que permitirá que 1,3 millones de ciudadanos dejen de pagar impuestos así como que, las empresas ahorren 2000 millones de euros con la rebaja del Impuesto de Sociedades.

Y, desde luego, no se puede olvidar tampoco que la política económica del Gobierno de Zapatero ha estado acompañada también, por un gran esfuerzo presupuestario en ayuda al desarrollo, que ha pasado del 0, 24 en 2004 a un 0,50 del PIB en 2008; lo que nos ha convertido en el segundo país del mundo en nivel de esfuerzo en recursos dedicados a la Ayuda Oficial al Desarrollo. Y, ante todo, por una política social marcadamente progresista que ha conllevado considerables incrementos de las pensiones mínimas; nuevas prestaciones como la ayuda a las familias por nuevos nacimientos; la puesta en marcha del cuarto pilar del Estado de Bienestar, con la Ley de Dependencia; el plan de salud buco dental o un ambicioso Plan de Acceso a la Vivienda, que ha concedido ayudas directas para más de 500.000 familias y que, desde enero, contribuirá a facilitar el acceso a la vivienda de alquiler a 320.000 jóvenes españoles.

En definitiva, considero que durante toda la legislatura el Gobierno de España, guiado por la mano serena y experta del alicantino Pedro Solbes, ha estado aplicando una política económica que ha propiciado fortaleza y estabilidad; que se han llevado a cabo las reformas necesarias para mejorar el modelo de crecimiento y aumentar la flexibilidad y la competitividad. Y todo ello permite que ahora nuestro país esté en buenas condiciones para soportar las oscilaciones económicas que tienen su origen fuera de nuestras fronteras, manteniendo su estabilidad. Por lo que, por más que algunos lo intenten denodadamente, no podemos permitir que la inflación nos impida ver el bosque.

* Mercedes Coello Fernández-Trujillo es diputada nacional por la Provincia de Santa Cruz de Tenerife.

Mercedes Coello Fernández-Trujillo

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