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“El Gobierno de EEUU no da nada gratis”

Aleida Guevara.

Óscar F. Civieta / Óscar F. Civieta

Zaragoza —

Aleida Guevara (La Habana, 1960) llega cansada, agobiada. Solo estará un día en Zaragoza y su agenda está repleta. El Ateneo del Ayuntamiento de Rubí (Barcelona) ha sido quién ha costeado su viaje desde Cuba para que asistiera a la inauguración de una exposición sobre su padre. Y aprovecha para recorrer distintos lugares, sobre todo de Cataluña.

Zaragoza forma parte de su itinerario para ver a sus amigos de MediCuba Aragón; como su padre, ella también es médico, pediatra. Dice que en las entrevistas siempre acaban preguntándole lo mismo. Pero lo entiende. Cuando el Che fue asesinado ella estaba a punto de cumplir siete años. Agradece que su madre hiciera de contenedor y le dejara crecer como una niña cubana normal: “Hasta que no fui una adolescente no me di cuenta de verdad de la magnitud del padre que me había tocado”.

Hace 48 años que murió el Che Guevara.  ¿Haría falta otro como él?

José Martí, que estudió acá, en Zaragoza, dijo que “el hombre que ve las virtudes de otro hombre es porque las lleva en sí mismo”. Hay un montón de hombres y mujeres que ven las virtudes del Che. Él está ahí, en esos seres humanos que no se conforman. En los que no se callan y luchan contra las injusticias. Ahí está el Che reproducido.

¿Qué diría su padre de la relación actual entre Estados Unidos y Cuba?

Yo no pongo palabras en la boca de mi papá porque lo respeto muchísimo, pero él dijo: “Al imperialismo yanqui no se le puede dar ni tantico así, ni la puntica de un dedo”. Tenemos que estar siempre muy alerta con Estados Unidos. El Gobierno de EEUU no da nada gratis, normalmente siempre tiene unas opciones debajo de la mesa para ver cómo trata de aplastar la revolución cubana. Lo que ha habido entre Cuba y Estados Unidos es un paso histórico, eso es innegable, se han abierto las embajadas, pero de eso a que realmente digamos que hay un cambio todavía falta, hasta que no nos quiten el bloqueo no vamos a sentir el dichoso cambio.

¿Cuál es la situación actual en América Latina?

América Latina está en un despertar, aunque todavía nos queda mucho. A partir de la revolución bolivariana en Venezuela, hay un cambio significativo. El cambio de la política de EEUU con Cuba está relacionado directamente con esta presión de los países de América Latina que, por primera vez, se unen. Este despertar busca unidad. Eso ha ocurrido de siempre. Todos los próceres de la libertad de Latinoamérica han soñado con la unidad. El alba (que es el amanecer, la alternativa bolivariana para nuestra América), de momento, solo está formada por Cuba, Venezuela, Nicaragua, Ecuador y Bolivia, más dos islas pequeñas del Caribe. Nos faltan los grandes gigantes de Latinoamérica, Argentina y Brasil, estamos esperando por ellos. Tenemos una unión interesantísima con la cual estamos aprendiendo más de nuestras culturas y estamos uniendo fuerzas ante el enemigo común de todos nosotros, que es el Gobierno de los EEUU.

Durante siglos nos han enseñado a dividirnos por pedacitos. Todo esto trae como consecuencia que las llamadas izquierdas se fragmenten por cositas pequeñas, por un pedacito de tierra, por ejemplo. Esas divisiones es lo que trata todo el mundo de fomentar, para impedir la unidad, y ese es el objetivo de la derecha siempre: “Divide y vencerás”. Esa es la política actual de EEUU. Trata por todos los medios (siempre con ‘don dinero’) de comprar gente. Y desgraciadamente muchos caen en ese juego. La derecha se une con el dinero inmediatamente y la izquierda se da el lujo de dividirse. No puede ser. El objetivo común de toda la izquierda debería ser el bienestar del pueblo, luchemos por eso. Cuando hablas de la izquierda la palabra que tiene fuerza es ‘nosotros’. 

En Latinoamérica hay varios gobiernos progresistas que llevan bastante tiempo. En Europa la izquierda ganó en Grecia, en España hay fuerzas de izquierdas que pueden sacar buenos resultados, ¿el ciudadano se está yendo a la izquierda con la crisis? ¿Por qué ha sucedido antes en América Latina

En América Latina, con la política neoliberal, la situación llegó a un extremo que la gente decía “o me muero de hambre, o me muero intentando cambiar la realidad”, no te dejaban otra opción. Pero no se resuelven los problemas si no cambian las constituciones. Las constituciones en nuestros países están hechas para que gobierne la burguesía. Por tanto, si no haces un plebiscito y lo ganas para cambiar profundamente la Constitución, no hay manera de seguir adelante. Lo tuvo que hacer Venezuela, lo hizo Bolivia, Ecuador. Empieza América Latina por la situación económica en la que vivimos. El problema del primer mundo es que hasta que a ustedes no se les acaba la comodidad, no reaccionan. El ser humano es así. España tiene historia de hambrunas, de desesperación, por eso emigraron tantos españoles, porque querían sobrevivir. Si ustedes saben de qué estamos hablando, lo han vivido, pero la memoria es frágil. Hay un despertar en Europa. Es casi obligatorio por la crisis económica que están viviendo. Pero cuidado, acuérdate de la primera y segunda guerra mundial, también hubo crisis económica, y en vez de irse hacia la izquierda se fue hacia el fascismo, y en ese sentido hay que tener cuidado siempre, porque puede volver a pasar. Si la izquierda no está al tanto y no trabaja desde la base, la derecha actúa muy rápidamente en esas situaciones.

¿Cómo se ve desde América Latina el comportamiento de Europa con los refugiados sirios?

Lo más importante es que dejen de darle dinero a los que agreden a ese pueblo. Si los gobiernos europeos dejan de apoyar a esa reacción criminal contra el pueblo, no habrá que tener refugiados. La mayor parte de los países europeos hoy disfrutan de muchísimas cosas que están basadas en la explotación de seres humanos, porque el continente europeo ha sido colonizador y sus grandes riquezas se basan en la explotación de gente. De alguna manera hay que devolver lo que tienen: hacer proyectos sociales y económicos en los países de donde viene la inmigración.

Tiene dos hijas, ya mayores, ¿son conscientes de quién fue su abuelo?

(Risas) Claro, han nacido con eso. Hay una anécdota simpática porque Fidel y yo tuvimos una discusión cuando le fui a poner el nombre a mi hija: yo había quedado con el papá en ponerle Estefanía y Fidel quería que fuera Victoria, porque nació un 21 de diciembre y un 22 de diciembre las tropas cubanas se retiraron de Angola, se le dio la independencia a Namibia y comienza el fin del apartheid. Imagina la victoria que fue aquello. Pues yo le dije a Fidel, “mira, tío (siempre le llamo tío) yo al papá le dije que sería Estefanía, y no puedo cambiar el nombre”. Para mis hijas Fidel es como un abuelo, en realidad, el único que han conocido.

El Che es un personaje idolatrado por muchos, pero también odiado.

Uno no puede meterse en la cabeza de la gente, y ya sabes lo que hace la propaganda cuando molesta una figura que puede marcar una diferencia y hacer que otros reaccionen; tratan de degradar esa figura. José Martí decía que el sol nos da mucha energía, mucha luz, pero que también tiene manchas, lo que pasa es que como da tanto, uno no le ve las manchas. A mí me pasa eso con mi papá o con Fidel. Son hombres como cualquier otro, con defectos, pero han dado tanta luz y energía a la gente que esas pequeñas manchas no se las veo. Yo he tenido el privilegio de sentir en muchísimas partes del mundo un amor extraordinario por mi papá, sobre todo de las nuevas generaciones. Siento no haber estado junto a él en el momento que más me necesitaba. Fue un hombre tan humano, tan sencillo y que además sabía amar. Me gustaría encontrarme con un hombre que me ame como él amó a mi mamá. Sería para mí fantástico.

Usted también es médico, ¿cómo es la sanidad en Cuba?

Comparar sistemas no es muy bueno, la base de la medicina cubana es servir al ser humano, pero, sobre todo, prevenir enfermedades. Eso es lo más importante. En Cuba no hay medicina privada, es todo al servicio del pueblo. En toda Europa se está privatizando a pasos agigantados la sanidad y es una de las cosas que siempre decimos: 'Tiene que haber una reacción del pueblo, porque estos son logros de los trabajadores’. La salud pública ha sido siempre una lucha por parte de los más humildes, ¿por qué ahora que la están privatizando no reaccionan? Nos parece impresionante esa inercia. Pensamos que la salud es un derecho del pueblo.

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