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Concha García: “Quien sabe leer poesía, sabe interpretar el mundo y es mucho más libre”

Concha García en Voix Vives

Alicia Avilés Pozo

Concha García forma parte de una generación de mujeres poetas que exploraron la libertad y una “revolución del lenguaje” cuando en España apenas se había trabajado el camino de la igualdad en ningún ámbito de la vida. Ella defiende la función y memoria de todo ese trabajo junto a poetas como Noni Benegas, Aurora López o Ángeles Mora. Charlamos con ella sobre este y otros temas con motivo de su participación en el Festival Internacional de Poesía Voix Vives de Toledo.

Nacida en Rambla (Córdoba), García es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Barcelona, ciudad donde vive. Sus últimos libros de poesía son ‘Acontecimiento’, ‘El día anterior al momento de quererle’, y ‘Las proximidades’. La obra reunida ‘Ya nada es rito y otros poemas’ se ha reeditado recientemente. También es autora de ensayos sobre poesía en diversas publicaciones y de diarios como ‘La Lejanía’, ‘Cuaderno de Montevideo’, ‘ Los antiguos domicilios’ y ‘Desvío a Buenos Aires. Diario de una poeta en la Patagonia argentina’. Fue fundadora y presidenta de la Asociación Mujeres y Letras.

Al final del vídeo que sigue y que también se puede verse en este enlace, recita algunos de sus poemas con traducción simultánea en lengua de signos, con la interpretación de Virginia Hernández.

¿Cómo está siendo la experiencia en este festival de poesía?

Llegué hace cuatro días de Argentina donde he presentado ‘Desvío a Buenos Aires’ y he encontrado un Toledo muy cambiado a como lo vi hace 15 años: lleno de turistas, lleno de poesía. Estoy totalmente impresionada. He asistido a muchos festivales de poesía pero este me ha parecido muy original, sobre todo porque está repartido por todos los sitios de la ciudad. Espero que continúe muchos años.

Sobre ‘Desvío a Buenos Aires’, ¿en qué momento empiezas a fraguar ese libro, ese diario, dentro de tu vínculo con Argentina?

Este libro es una especie de palimpsesto de todos los viajes que he hecho a Buenos Aires y a las diversas ciudades de la Patagonia, que es muy extensa. Todas las veces que he ido, tanto para publicar antologías como para impartir algún taller y para dar a conocer la poesía española, han sido recopiladas en un diario que he ido construyendo a través de todos los diarios que tenía. Ha sido un trabajo de reajuste que acompaño de fotografías en blanco y negro también de mi autoría. Hay una escritora francesa en la que me he inspirado bastante, que es Annie Ernaux y también influencias de otros escritores como Cees Nooteboom y su ‘Desvío a Santiago’, que fueron alimentando la forma que quería dar a aquellas experiencias que el poema no podía recoger, que solo podían registrarse a través de crónicas y diarios.

Entonces, ¿puede considerarse un cambio de registro en tu literatura?

No es exactamente un cambio de registro. La mayoría de quienes escribimos poesía, practicamos también varias escrituras. Donde no llega el poema, llega la crónica. A mí me gusta mucho la crónica y además hay pocas cronistas en España. En Argentina hay algunas más pero tradición de mujeres que escriban diarios, hay poca. Hay algunas que ya comienzan a publicar diarios como Laura Freixas, una de las más importantes.

¿Por qué crees que no se han publicado apenas diarios de mujeres en España?

Creo que ha sido por una falta de costumbre, por una falta de incentivos y por un exceso de pudor, ya que en el diario, que también es literatura del yo, puedes enfocar varias situaciones, poner una mirada mucho más abierta y especial con la que interpretar aquello que ves.

Una mirada poética pero ¿proyectada a través de las vivencias, la geografía o el paisaje?

Exactamente. Y desde un punto de vista sesgado por el género.

En ese caso, un sesgo necesario, ¿no?

Así es. Por ejemplo, en la Patagonia hay mucha literatura de diarios, pero siempre desde el punto de vista del varón blanco y heterosexual, cuando la mirada de las mujeres abarca otros rincones y eso es lo más interesante.

Entramos también con ello en una perspectiva de género. Precisamente se habla de ti como uno de los símbolos de la poesía hecha por mujeres, ¿te sientes identificada con esa presentación?

Sí, pero es importante explicar que lo que en los años 80 se reivindica de mi poesía es el sujeto poético de la paseante que ya no es el objeto de la mirada del hombre: la esposa, la madre, la virgen, todo aquello que ha conformado la mira canónica de la poesía escrita por hombres. Lo que yo hago es inventarme. Paseo por los hoteles, incluyo situaciones amorosas no convencionales y practico un ejercicio de libertad. Hay una ruptura de la sintaxis, de la lengua.

Pero, ¿realmente podemos hablar de una poesía hecha por mujeres, no es una etiqueta más?

Bueno, a mí no me gustan las etiquetas. En un momento fue necesario que se publicasen antologías como ‘Ellas tienen la palabra', de Noni Benegas, pero si continuamos publicando solo antologías de mujeres, estamos volviendo a repetir lo mismo y no salimos de ahí nunca. En antologías como la de Gerardo Diego de la Generación del 27 no había ni una mujer - aunque luego incluyeran a Ernestina de Champourcin- pero nunca pusieron que fuera una antología escrita por varones. Creo que esto ya ha pasado y es importante que la poesía se universalice, se salga del género, porque toca el alma, otros lugares. Aunque también es importante, desde luego, la mirada desde la perspectiva de género.

Tu poesía desde luego está plagada de lo femenino, tanto en el cuerpo como en los objetos. ¿Cómo es el proceso de construcción de esa mujer en concreto?

Precisamente el año que viene publicaré otro libro que también habla de esa construcción, de cómo la literatura escrita por mujeres me educó en una nueva mirada, aunque también hay literatura escrita por hombres con una mirada femenina. En un momento dado, poetas norteamericanas como Elizabeth Bishop, Adrienne Rich, Anne Sexton o Sylvia Plath, incidieron en mi forma de tratar el cuerpo, la mirada. Pero también me influyó la poesía que llega desde Buenos Aires o Uruguay a España con una lengua más abierta, que no conserva la tradición española. Toda la poesía que allí encuentro, con Ida Vitale, Diana Bellessi, Graciela Cros, entre otras, no tiene ya nada que ver con la territorialidad ni con el cuerpo, sino con una cuestión de temporalidad. Ahí es donde me vinculo con ellas, más que con alguna poesía que se ha escrito en España, donde también ha habido una eclosión.

Hubo entonces una revolución literaria en esa generación…

Desde luego. Creo que la antología de Noni Benegas debería releerse y releerse una y otra vez porque hicimos una revolución desde el lenguaje. En los últimos 25 años se ha notado el aumento de la igualdad en el acceso a la cultura, en la elección de casarte o no casarte. Pero detrás hay una lucha importante que hay que reivindicar y conservar en la memoria, porque las cosas no vienen solas.

¿Cómo surge, en ese sentido, la creación de la Asociación Mujeres y Letras?

Nació cuando una serie de poetas españolas como Juana Castro, Aurora Luque, la propia Noni Benegas, Ángeles Mora o Elsa López, vimos la necesidad de organizar encuentros de poesía escrita por mujeres -en ese momento fue políticamente deliberado- en todo el territorio español. Esa solidaridad entre nosotras se mantuvo durante ocho años con la ayuda de varias instituciones, pero entonces la prensa no lo consideró relevante. Hemos logrado aglutinar más de 150 poetas y críticas literarias de todo el mundo pero nadie quiso recoger el testigo, fue como algo puntual, y aunque yo continué con la asociación en Barcelona, en encuentros de formato más pequeño, ahora el colectivo está en ‘stand by’

¿Sigue pasando que la prensa se olvida de la poesía?

La poesía no tiene la proyección mediática que debería tener porque si la tuviese, la gente estaría más educada en la conciencia. Quien saber leer poesía, sabe interpretar el mundo y es un ser mucho más libre, y por no interesa que haya demasiada poesía. Pero también sucede que hay poesía que comienza a no serlo, y esa es la que más se vende, o la que nos venden como tal.

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