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Villarejo y su grupo confesaron una operación para que el primer caso Gürtel no alcanzara a la cúpula del PP

El comisario José Luis Olivera abraza al ministro del Interior de 2012 a 2016, Jorge Fernández Díaz

Pedro Águeda

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Cuatro años antes del espionaje a Luis Bárcenas, con el PP todavía en la oposición, el grupo del comisario Villarejo habría maniobrado para que el caso Gürtel se quedara en una trama de corrupción en torno a una veintena de cargos medios y que no salpicara a nadie en el partido por encima del extesorero. Así se desprende no solo de las afirmaciones del comisario sino también de conversaciones en las que está presente el que fuera máximo responsable policial de la investigación policial de Gürtel, José Luis Olivera, quien asiente durante la confesión a terceros que hace su amigo y colaborador. 

El 26 de enero de 2017, Villarejo comparte mesa con la comunicadora Ana Rosa Quintana y el director de Okdiario, Eduardo Inda. Los tres hablan de las inclinaciones políticas del policía, quien asegura que su “experiencia” con el PSOE es “mucho mejor que con el PP”. “A mí el PSOE me ha hecho ganar pasta, me ha dado honores, me ha hecho no se qué y tal. Y el PP nada más que me ha dado por culo (…) Me cago en la puta, en el 2009, si no llega a ser por que un gilipollas que se llama Villarejo escondió cien cajas de Gürtel a ver, a ver… se hubiera acabado todo, el partido…”, afirma Villarejo. 

La alusión al supuesto robo de documentación de la causa era un rumor que circulaba en la Policía desde hace años para explicar por qué el comisario Olivera pasó de jefe de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) del Gobierno del PSOE a destinos aún más relevantes con la llegada de Mariano Rajoy a La Moncloa. La intención de Villarejo y su grupo, integrado entre otros por el abogado Javier Iglesias o los empresarios Adrián de la Joya y Alberto Pedraza, era aupar a Olivera hasta la Dirección Adjunta Operativa del Cuerpo, especialmente cuando empezaron a agravarse los problemas para el comisario hoy encarcelado. 

Javier Iglesias es el letrado que habría intercedido en distintos momentos con Bárcenas y Correa, en nombre del PP, para que no tiraran de la manta. En los audios incorporados al sumario del caso Villarejo, el grupo quiere utilizarle para hacer llegar a Rajoy el mensaje de que Olivera debe ser DAO, una estrategia en la que también quieren implicar a varios responsables políticos, incluida María Dolores de Cospedal. 

La víspera de la comida de Villarejo con Inda y Ana Rosa Quintana, el policía se encuentra con Iglesias, Pedraza, De la Joya y con el propio Olivera. Villarejo cuenta que ha recurrido a Cospedal con el argumento de que José Luis Olivera es la “persona idónea” para el cargo porque además puede ayudarla en la “guerra” que mantiene con Soraya Sáenz de Santamaría. El comisario hoy encarcelado asegura que el nombramiento de Olivera también es conveniente para “el Asturiano”, en referencia a Mariano Rajoy. En ese momento, Jorge Fernández Díaz ya no estaba en el Ministerio del Interior y varios casos judiciales amenazaban el futuro de Villarejo.

Villarejo: “Aparte de ser la persona más ideal (Olivera) es que se ha pasado toda la puta vida haciendo favores macho a esta gente, joder, que en el 2009, este señor y yo estuvimos jugándonosla esa pal Rubalcaba, estuvimos viéndole y éste (Olivera) emboscado en el puto coche para que no nos mordieran, macho, eh, para el tema de la Gürtel de los cojones… Que la Gürtel los podía haber, vamos, los podía haber mandado a todos a tomar por el culo si no llega a ser por éste… y eso no se puede olvidar en la puta vida”!.

Iglesias: “Empezando por el jefe…”

Villarejo: “Empezando por el mierda del jefe…”

Iglesias: “Por el de los bigotes”

El comisario Olivera no interviene hasta unos instantes después en la conversación. Mientras Villarejo hace este relato no le interrumpe ni le corrige, según aparece en la transcripción que hace la Unidad de Asuntos Internos. En un informe del pasado mes de mayo, los agentes aluden a esta conversación como “expresas menciones a una labor de protección de la investigación Gürtel, traicionando a Alfredo Pérez Rubalcaba, por entonces ministro del Interior”.

Olivera gozó hasta el último momento del crédito de Rubalcaba, fallecido en mayo de 2019. El Grupo Socialista en el Congreso evitó su comparecencia en la Comisión del Congreso sobre la “utilización partidista” de la Policía durante la primera legislatura de Mariano Rajoy, una decisión que provocó tiranteces internas. En la próxima comisión resultará más difícil que no sea convocado: el sumario de la Operación Kitchen está repleto de referencias a él, de su connivencia con Villarejo y los empresarios del grupo del comisario. 

Anticorrupción ha solicitado una investigación patrimonial del policía para comprobar si se lucró aprovechando su posición privilegiada como jefe de la UDEF, primero, y después como máximo responsable del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado, a donde le aupó el Gobierno del PP. En la oposición de 2009 los conservadores le habían llevado a los tribunales, junto a otros policías, bajo la acusación de convertir la UDEF en una “máquina de fabricar pruebas” contra ellos en el caso Gürtel, en una expresión acuñada por el entonces jefe de la estrategia judicial del PP, Federico Trillo. 

Las conversaciones del grupo desvelan, como en otros trabajos, un interés crematístico de los mandos policiales en realizar la voladura controlada del caso Gürtel. En un encuentro del 25 de enero de 2017, Villarejo habla de la época de Rajoy en la oposición y de la recompensa que exigían a la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal. “Y luego vamos para no llevarnos nada. Porque si dices, no, es que cada vez que entramos nos dan medio kilo a cada uno… Pues mira, nos la jugamos… Pero ni siquiera nos pegó un mamazo la Cospe, que también hubiera quedado bien”. 

En lo que parece rememorar una escena en la sede del PP en la calle Génova, Villarejo añade sobre Cospedal: “Subía corriendo a ver al jefe, ¿te acuerdas? Y nosotros ahí como dos gilipollas”, afirma Villarejo. “Imagínate que nos pilla Rubalcaba, nos cuelga de los pulgares”, añade. En otro punto del sumario, el comisario encarcelado cifra en 100.000 euros la deuda que la número dos del PP mantiene con él por los “encargos puntuales” que su marido, Ignacio López del Hierro, solicitó de Villarejo. 

Juicio a la Primera Época; Rajoy solo de testigo

La Primera Época del caso Gürtel fue juzgada en la Audiencia Nacional con abultadas penas para la trama liderada por Francisco Correa y varios cargos del PP, pero ninguno por encima del extesorero Luis Bárcenas. Rajoy declaró en el juicio pero en condición de testigo. La sentencia, sin embargo, provocó la moción de censura que acabó con su Gobierno, pero por la referencia que hacía a la caja B del partido, una pieza separada aún en fase de investigación.

La Fiscalía Anticorrupción también vincula a Olivera con otros dos chivatazos al PP. El comisario Villarejo telefoneó a López del Hierro de pinchazos telefónicos y futuros registros a miembros del partido en la rama valenciana del caso Gürtel y en el caso Brugal, sobre la gestión de las basuras en Alicante. “Según se desprende del contenido de las conversaciones le habría facilitado esa información el comisario jefe de la UDEF en aquellas fechas, José Luis Olivera Serrano”, dice el informe de Anticorrupción, fechado el pasado 27 de julio. 

Asuntos Internos adjunta también información sobre la constitución de una sociedad de Villarejo con el inspector jefe en excedencia Antonio Giménez Raso en la que Olivera se llevarías “un 5%” de lo facturado. La sociedad se constituyó en 2008 cuando José Luis Olivera era todavía jefe de la Unidad policial de élite contra la corrupción. En las conversaciones de Villarejo con Giménez Raso, el primero describe la supuesta colaboración de su banda con la UDEF de Olivera: “Les damos los datos, ellos se apuntan el tanto y nosotros cobramos”. La sospecha de los investigadores es que Olivera no solo “se apuntaba el tanto” sino que también recibía una mordida. La defensa de los acusados en el caso Ausbanc han utilizado esta presunta connivencia para intentar anular el juicio que se sigue en la Audiencia Nacional. Desde octubre de 2019, Olivera se encuentra en segunda actividad trabajando para la Real Federación Española de Fútbol como “gestor de riesgos en el Área de Seguridad”.

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