Planta del dinero (Plectranthus verticillatus / Lamiaceae)
No es la única en el mundo
vinculada al monedero,
el afán por el dinero
tiene un arraigo profundo.
Un sentimiento fecundo
que llega a relacionar
plantas de otro lugar
con fortunas anheladas
en jardineras colgadas
del techo de nuestro hogar.
Jócamo, 15.XII.2024
Nota: El apego por los bienes materiales es un sentimiento atávico profundamente arraigado en la especie humana, lo que justifica la existencia de variadas creencias fundamentadas en signos que anuncian fortunas anheladas, más propias de interpretaciones mágicas que racionales.
En relación con las plantas, son muchas las especies a las que se atribuyen ese tipo de atributos, en base a fantasías desveladas por diversas características morfológicas, biológicas, fenológicas, ecológicas, cronológicas, etc.
En el caso de la especie que nos ocupa, su nombre común se explica porque la planta se multiplica con gran facilidad, propiedad que se relaciona con la fortuna de su propietario, que se multiplicaría, con algo de suerte, muy rápidamente. Por la misma razón se atribuyen nombres similares a otras especies que se propagan fácilmente, como el jade o planta de la abundancia (Portulacaria afra) o los potos (Epipremnum aureum), muy utilizadas en jardinería.
Todavía más imaginativa es la idea de relacionar el verde intenso del follaje de ciertas plantas con el color verde del billete de dólar, justificando así su capacidad para estimular la riqueza. Es el caso de Zamioculcas zamifolia, una especie nativa del África tropical, con hojas pinnadas y brillantes, que recuerdan a las de Zamia furfuracea en un curioso ejemplo de convergencia morfológica a pesar de estar taxonómica y geográficamente muy alejadas.
Por lo general todas estas especies “adineradas” suelen crecer bien en jardineras y patios de interior, donde se benefician del mimo de sus propietarios, que las muestran orgullosos con mayor o menor escepticismo.
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