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ENTREVISTA | Taina Bien-Aimé, directora de la Coalición contra la Trata de Mujeres

“No existiría la trata si no existiera la prostitución; hay una conexión inseparable”

Taina Bien-Aimé, directora de la Coalición contra la Trata de Mujeres (CATW)

Marta Borraz

Apenas encuentra un hueco para atender a los medios. Va de un sitio a otro y no se quiere perder ninguna de las mesas redondas que forman parte del congreso Avances y retos de futuro en la lucha contra la trata y la explotación sexual de mujeres y niñas, celebrado en Madrid el pasado lunes y martes. Charlamos con Taina Bien-Aimé, directora de la Coalición contra la Trata de Mujeres (CATW), mientras se relaja un rato para comer algo en una cafetería de la capital.

Ha venido desde Nueva York, donde forma parte de la Comisión para la Igualdad del Ayuntamiento de la ciudad, para compartir espacio junto a decenas de activistas de todo el mundo para abordar la trata con fines de explotación sexual, el tipo de “esclavitud moderna” más frecuente, según la ONU. La jornada, organizada por la misma CATW y por la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres ha estado marcada por una férrea defensa de la abolición de la prostitución.

¿Cuál es la situación de la trata con fines de explotación sexual a nivel global?

No hay ningún país en el mundo en el que no haya mujeres que son víctimas de trata con fines de explotación sexual. Si miras el mapa global, hay mujeres en situación de trata en todos los países, muchas víctimas en su propio territorio porque la trata no es solo un fenómeno internacional, sino que también es un fenómeno doméstico, nacional. La definición según el Protocolo de Palermo, el instrumento internacional más importante en este sentido, no requiere el movimiento de las personas, así que cualquiera puede ser tratada en su propia ciudad y en su propio barrio.

¿Hay cifras fiables?

Todo el mundo quiere saber cuántas personas son víctimas de trata y hay una necesidad de tener números encima de la mesa, sin embargo, tenemos muchos retos por delante en este sentido. Algunos gobiernos publican cifras y reportan a las agencias de la ONU, pero estos números dependen de las víctimas que fueron identificadas y ahí hay muchas limitaciones. No es fácil, pero los Estados deben hacer un esfuerzo todavía muchísimo mayor.

¿Es una prioridad para los gobiernos?

Los gobiernos no hacen prácticamente nada contra la trata. Fallan muchas cosas en la persecución de esta vulneración de los derechos humanos y hay un gran déficit de leyes y muy pocos protocolos y poco efectivos para la mejor identificación de las víctimas por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Además, los tribunales apenas han emitido sentencias, hay una falta de jurisprudencia. La trata con fines de explotación sexual ocurre en todas partes y a nuestro alrededor: en internet, en burdeles y clubs, en la calle, en una habitación de hotel...Es un crimen que está escondido, pero a plena vista. Está frente a nosotros y delante de nuestros ojos, pero no la reconocemos.

¿Qué medidas son urgentes para luchar contra la trata con fines de explotación sexual?

Es necesario implementar el modelo abolicionista de la prostitución. Hay que despenalizar a las mujeres prostituidas, dejar de perseguirlas, penalizar a los hombres que compran prostitución y proveer de ayudas y opciones laborales a las mujeres.

El Gobierno español ha asegurado que está preparando una ley integral contra la trata. Entre otras cosas, se han barajado medidas que tienen que ver, precisamente, con las multas a los clientes de prostitución.

Si los gobiernos quieren abordar la trata con fines de explotación sexual, una de las mejores herramientas para hacerlo son esas estrategias que intervienen en la demanda de prostitución, que combaten y erradican la demanda. La prostitución es un negocio, es la ley de la oferta y la demanda: si acabas con la demanda, el negocio se cae.

Hay organizaciones que aseguran que la vía de multar al cliente precariza a las mujeres y las traslada a espacios más hostiles en los que es más difícil que ejerzan sus derechos.

Es necesario mirar la realidad de la prostitución en el contexto de la violencia basada en el género. Si empleamos este mismo argumento para el caso de la violencia doméstica [en inglés se utiliza el término violencia doméstica para referirse a la violencia que se da en la pareja], podríamos decir que si apartas al marido agresor de la situación y del hogar, también estás arrebatando a la familia la persona, por ejemplo, que lleva el dinero a casa, el sustento económico o el padre de los hijos.

Por eso, junto a la medida de las multas, hay que encontrar soluciones que incluyan dar oportunidades económicas y de trabajo a las víctimas y a las supervivientes. Nuestra meta y nuestro objetivo es que todas las personas puedan alcanzar su potencial máximo y que no sean compradas y vendidas como mercancía en un mercado de cuerpos de mujeres.

Organizaciones como Amnistía Internacional han incidido en la necesidad de separar trata y prostitución, pero usted mezcla ambos conceptos. ¿Por qué?

La trata es un vehículo que el tratante usa para llevar a la víctima hacia la prostitución. Es un medio. En el caso de la trata con fines de explotación sexual, es el vehículo que usan para llevar a las víctimas a los clubs, a los prostíbulos y burdeles. El destino último es la prostitución. Hay una conexión que es inseparable. No existiría la trata si no existiera la prostitución.

Este debate se ha trasladado al feminismo, en el que hay un fuerte debate entre feministas que abogan por la abolición de la prostitución y feministas que creen en la regulación. ¿No hay un posible punto común? ¿Cómo está afectando al movimiento feminista?

Lo que tenemos en común es que los dos lados creemos que las mujeres no pueden ser penalizadas y criminalizadas de ninguna forma. Las razones son un poco diferentes y también lo es la forma en qué abordamos esta realidad, pero ahí sí coincidimos. El regulacionismo en la práctica provoca despenalizar la industria y el comercio del sexo entero, al final acaban despenalizados también los proxenetas. Nuestra posición es que no podemos defender los derechos de las personas explotadas si despenalizamos a los explotadores.

Son feministas patriarcales que sostienen los derechos del hombre y su acceso a los cuerpos de las mujeres. La prostitución es como cualquier otro tipo de violencia contra la mujer y basada en el género (mutilación genital, violación, matrimonio forzoso...), que lo que tienen en común todas es que el fin es dar acceso a los hombres a los cuerpos de las mujeres. Es la conexión entre todos esos tipos de violencia. Así que no puedes ser feminista y estar a favor de los derechos de las mujeres y contra la violencia basada en el género y no estar contra la prostitución y que no haya ningún problema con la prostitución. La prostitución no es una excepción de la violencia porque, en este sentido, el dinero está comprando el consentimiento. Y eso no es consentimiento.

Este debate se ha intensificado en los últimos meses en España tras la creación del sindicato de prostitutas OTRAS, que fue inscrito en el Ministerio de Trabajo el pasado agosto y cuyos estatutos fueron anulados por la Audiencia Nacional.fueron anulados por la Audiencia Nacional.

Sí, hemos oído sobre ello. En prostitución, cuando dicen “mi cuerpo, mis derechos” lo que están diciendo es “mi cuerpo, los derechos del hombre”. Yo creo que es interesante ver qué tipo de conexiones tienen estos sindicatos con la industria del sexo y el proxenetismo. No son las mujeres prostituidas en el comercio sexual las que se están organizando, sino el lobby proxeneta. La mayoría de mujeres quieren salir de la industria sexual, no quieren quedarse ahí. El hombre que compra sexo, que por otro lado, al menos en Estados Unidos, no son una mayoría, ejerce poder y control sobre las mujeres prostituidas.

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